oy quiero indagar en un rincón del cajón de los recuerdos. Tomo tus cartas las hojeo una por una; leo párrafo por párrafo y me invade la nostalgia y cuanto más evoco, la melancolía me va ahogando. Los ojos queman a medida que me introduzco en aquellos tiempos con aquellos sueños, cuando portaba alas de mariposa y coqueteaba libando el néctar de pimpollos recién entreabiertos a la vida. Presiento que cada uno de ellos está encadenado, hilvanado al suspiro de un corazón apasionado.
El papel tiembla en mis manos que ya están surcadas por los años. Nada es igual, remover las cenizas es abrir heridas, reavivar las brasas, querer trasportarse al camino abandonado. Es dificultoso transitarlo, cuando solo quedan borrosas huellas que los vientos de décadas se llevaron como suspiros, esfumándose.
Sólo quedan tus misivas que guardan la añeja dulzura y encierran, en su doble fragancia de jazmines, palabras y más palabras, promesas y más promesas inconclusas. Juramentos cumplidos e incumplidos que se fueron, en vuelo, a otros horizontes desconocidos donde mis alas sin fuerzas no pueden llegar
Hoy, entre papeles amarillentos, me encontré con la juventud lejana. Indagué, busqué repuestas, me interrogué acerca de qué hice con mi historia. Tal vez, la tiré como basura, la extravié en el devaneo inocente de una adolescencia inmadura.
Ahora soy un náufrago que está perdido en la tormenta, en un barco sin timón. Mi puño crispado aprieta un manojo de cartas que releí ansiosa, mientras buscaba revivir en cada línea, en cada punto, en cada coma, aquellos sueños. Pero no lo he logrado, están perdidos quebrantados como yo. Rotos a machetazos y sólo cobran vida en la tinta apagada porque el tiempo ya se fue...
 

                                                       Delia Fontana

 

 

La Música de esta Página
"Tiempo de primavera"
Raúl Di Blasio