oy me despertaron los golpes en la puerta. Me levanté de prisa, me coloqué el salto de cama y ,sin siquiera lavarme la cara, acudí a ese llamado porque podía ser de urgencia.
Estaba acostumbrada que me llamaran de ese modo, mi profesión era para servir y no hay hora para enfermarse. Miré por la mirilla y no había nadie. Era la hora del regreso de los jóvenes de las confiterías, debía ser una broma de mal gusto. Volví a la cama y sentí nuevamente los golpes con más insistencia. Corrí decidida dispuesta a abrir la puerta y asegurarme bien de que nadie estuviera pidiendo socorro.
Entonces vi al pie de la puerta a alguien tendido en un charco de sangre. Lo arrastré como pude al interior .No había tiempo que perder. Lo lavé, la herida era profunda pero no había tocado ni un órgano vital y lo vendé.
Traté de reanimarlo. Lentamente fue despertando. De pronto escuché nuevamente golpes. Esta vez eran personas uniformadas que con armas en las manos me daban la voz de alta y me pedían que me entregara y me preguntaban por el joven, que según ellos ,tenía escondido . Me acusaban a los gritos de complicidad, abrieron la puerta y sin escuchar explicación alguna me pusieron las esposas y me llevaron a la comisaría .
Allí me tuvieron seis largas horas incomunicada. No podía hablar. Quería decir cómo y por qué ese adolescente se encontraba en mi casa pero no me dejaban. Tampoco me permitieron decirles que lo había vendado porque era médica y que lo había hecho ya que no había tiempo que perder. Después de largo rato vino el jefe y me pidió disculpas y me comunicó que había sido una confusión, que el herido era inocente que había sido víctima en la persecución de otros maleantes.
Volví a casa indignada pero feliz de haber cumplido con mi deber...

                              Delia Fontana

 





 

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"Heart_to he art"
Ernesto Cortazar