ual sería su paradero para todos era una mendiga más, un pañuelo negro cubría su cabeza y ropa de antaño su cuerpo, todos los días se la veía en distintas casas pidiendo comida; agradecía con el rostro inclinado y se retiraba lentamente. Un día golpeó a la puerta y lo atendió un señor de mediana edad, le alcanzó la comida y fijó su mirada en aquel rostro y alcanzó ver en esos ojos una tristeza inocultable, este hombre decidió seguirla a la distancia, sintió curiosidad de conocer su paradero; sus pasos la llevaron hasta un vagón abandonado, no se dejó ver y volvió sobre sus pasos, esa noche no durmió inventando una estrategia, tenía que hacer algo por esa desvalida mujer, tomo una decisión, vestirse de mendigo, para así estar a su altura y sacar información,¿ como llegó a ese estado deprimente teniendo ojos tan bellos?. Esa mañana se encaminó así al vagón y golpeó ¿Que anda buscando? respondió con voz de profunda resonancia, respondió ¿No tendría un trozo de pan? ¿Tengo hambre?... buscó el pan y se lo dio, se sentó en el enganche y se dispuso a comer, mientras masticaba le dijo: ¿es dura nuestra vida señora? ¿Hace mucho que vive en este lugar? Le pregunto el mendigo; Si ya hace varios meses, ella le respondió. El le siguió investigando ¿De donde era? De Baradero, ¿No tiene familia?, Si y prefiero no hablar del tema, por que me lo pregunta y a usted que le pasó que vive igual que yo en la calle como pájaro solitario, la pregunta lo dejó en suspenso. Luego salió del paso diciendo así es la vida hay veces que caemos de la cima como los astros, las estrellas fugas y vamos al fondo del precipicio y no se puede encontrar nada para trepar y salir a la superficie. Luego le dijo ya llegará el momento de contarle, y le pidió que siguiera ella; haber cuente usted algo de su vida, mi vida dijo ella, yo me escape del diablo y me oculto de tras esta vestimenta así vestida no me duele haber nacido, aunque de apoco me estoy muriendo bajo este cielo taciturno. Él le dijo, ¿Como dice que huyo de el diablo? ¿Como es eso? Si yo estaba casada con el demonio así lo catalogo yo a su lado era vivir en un infierno intentó matarme y juró hacerlo si lo dejaba, esta es la única forma que encontré para vivir tranquila ocultando mi propia identidad tras estos trapos.

¿Por que no lo denunció?; Sería inútil, tiene mucho dinero compraría a los jueces y saldría en libertad y yo sería carne de cañón; la primera en apagar su furia. Fue entonces que el le dijo que era abogado y que la iba ayudar. -¡ABOGADO!-, dijo, -¡LO MANDO MI MARIDO!-, mientras eso ocurría se sacó, el sombrero, la camisa, luego el pantalón que cubría la otra pilcha de bien. Y le dijo:  -¡No!, NO me mandó él,  fueron sus bellos ojos...


 

Delia Fontana

 

 

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"Meet Joe Black"