|

n día cansado que la
abuela le recrimine
siempre los desordenes
que hacían sus hermanos,
la enfrentó con esa
pregunta que era una
queja así a su modo de
actuar era raro distinto
su comportamiento de la
forma de desigualdad que
los trataba a él de sus
hermanos le dijo
pareciera que yo no
fuera su nieto, ella le
contestó no sos mi nieto
vos sos un bastardo, esa
palabra caló hondo en su
corazón e hizo germinar
la semillita de la duda
que él ya tenía por no
tener rasgos parecidos a
ellos, era muy
respetuoso, no le
contestó no agregó una
sola palabra mas y
simuló no darle
importancia, la conocía
era capaz de cualquier
disparate para desahogar
sus nervios. Recordó que
desde siempre había
hecho diferencia, sin
embargo María su madre
era buena dulce no
retaceaba cariño, para
ella los tres eran
iguales si no era su hijo
nunca lo demostró no
parecía hija suya, desde
ese día la duda se
acrecentó y decidió
investigar, cuado tuvo
la oportunidad de quedar
solo revisó el cajón
donde se guardaban los
papeles importantes con
ahínco y desesperación
buscó la libreta de
casamiento de sus padres
pero no la halló, no
encontró partida de
nacimiento ni de él ni
de sus hermanos, por que
estaban escondidos tal vez
para que ellos no tengan
acceso, eso le dio pie
para que se agigante la
duda sobre su origen. El
tiempo pasó, el guardó en
su interior ese secreto
que le carcomía el
pecho, el quería
profundamente a esa
mujer aun así no fuera
su madre el perdonaría
su mentira por que lo
crió con todo su amor,
ella si que no había
echo diferencia entre
sus hijos los amaba
todos por igual, pero a
él le gustaría saber si
era su hijo o era hijo
del corazón.
Llegó el día que tuvo
que ausentarse de la
casa para seguir los
estudios en la
universidad era en una
ciudad distante del
pueblo que vio pasar su
niñez ahora ya era
adulto y decidió
trabajar y estudiar su
madre había echo mucho
por ellos no era justo
que se siga sacrificando
el podía mantenerse
solo, consiguió trabajo
y se costeaba los
estudios pero se sentía
solo extrañaba el calor
del hogar la sonrisas de
su madre los besos de la
buenas noches que siempre
les daba, ese cuarto de
pensión era frió no
tenia afectos, la dueña
se parecía a su abuela
,esa noche estaba triste
y le pareció resonar en
sus oídos aquella
palabra bastardo,
recordó la historia que
su madre les había
contado de su abuela que
había tenido una vida
muy dura que el padre
era muy severo y después
había quedado viuda con
tres hijos que enfrentó
la vida sola con todas
clases de privaciones y
la comprendía talvez eso
la haya convertido en esa
mujer fría de carácter
fuerte estaba quizás
resabiada por los golpes
que le había dado la
vida talvez ya se sentía
vieja y tenia que lidiar
con sus nietos por que
su hija tenía que
trabajar todo el día por
tener vaya la casualidad
su misma desgracia
quedar sola por las
misma circunstancia la
muerte, se durmió con
esos pensamientos el día
siguiente lo tuvo
ocupado con el trabajo y
el estudio, a la noche
le volvieron las dudas
de su origen y decidió
preguntarle sin ponerla
en aprieto de tener que
mirarlo a la cara sabia
que para ella seria
difícil decirle la
verdad después de tanto
tiempo de ocultarlo,
decidió que le diga la
verdad por himen esa
misma noche se lo
escribió le dijo que
hacia mucho tiempo que
lo sospechaba que el
perdonaría su mentira
que si lo había echo sus
razones habrá tenido, el
quería saber la verdad
por mas dura que sea, a
la mañana siguiente
recibió contestación a
toda respuesta te espero
esta noche en el bar. La
Senda, esta noche a la
diez no falte, a la hora
indicada llegó el bar,
estaba repleto busco
ansioso la figura de su
madre y no estaba, En
una esquina estaba una
mujer sola de aspecto
cansado frente a un
posillo con café
humeante con manos
temblorosas acercaba la
cuchara a sus labios era
el único lugar que
quedaba libre ella al
verlo le ofreció
compartir la mesa dijo
gracias y se sentó ,le
comento ya estaba a
punto de irme esperaba a
mi madre seguramente
perdió el colectivo por
que no la veo por ni un
lado, ella dijo yo
también esperaba a María
mi amiga y no llegó,
María de que apellido,
por que vaya la
coincidencia mi madre se
llama así, la mujer
comprendió que ese era
su hijo y que María se
lo estaba devolviendo
con la misma generosidad
que lo había tomado como
suyo, el joven agregó
por lo visto las dos
María no llegan entonces
me retiro no quiero ser
inoportuno, no quédate
tengo que decirte algo
mi amiga planeó este
reencuentro para que yo
te diga esa verdad que
vos esperaba te dijera
ella, usted que sabe yo,
yo soy...soy tu
verdadera madre.
María no se había dejado
ver él creía en un
desencuentro pero ella
estaba allí,
presenciando desde la
distancia el rencuentro
con su identidad. Desde
el pasillo del local
observaba el dialogo con
la garganta oprimida por
la pena que le daba
entregar al que ella
consideraba como su
propio hijo, a su
verdadera madre pero
también sentía alivió
por que en ese momento
se terminaba la mentira
....
Delia Fontana




|