Los ojos están secos,
la garganta cerrada,
imposibilitada de
balbucear un te quiero.
No busques amor
el árbol, se han secado
las raíces, descubiertas
están frías, expuestas
cayendo al vacío.
El temporal de otrora
destruyó la sabia
que transitaba dando vigor.
Se desvaneció al golpear
en las rocas de un corazón.
Ya perdió la ilusión de amar,
en la sombra de la noche.
Como vagabundo perdido
están los sueños
que quedaron atrapados
en un inconsciente tenaz
que quiso dar flor.