El cielo pareciera estar roto,

la inercia se apodera del alma desnuda,

asciende a los movedizos peldaños,

se derrumban los cincos sentidos

las manos, aleteos de palomas heridas

mitigan al pecho dolido sangrante;

suspiro de huracán sediento

traspasa la atmósfera, dormida

otra vez quedan al descubierto

las huellas de las plantas

marcando la idas y venidas...